El soundtrack de mi infancia y su efecto en la cuenta de mi psiquiatra

Mié, 11/28/2012 - 11:53 -- nanni_an

Por Daniela Anchundia

“Cuando era chiquita su mamá se fue, y ella muy solita, se quedó”

Mis traumas infantiles tienen un origen oscuro, y si son de mi generación, los suyos también, piénselo un poquito, en el fondo somos todos como Batman.

Crecimos entre experiencias traumáticas disfrazadas de canciones infantiles,  llenas de mensajes ocultos de tristeza y lágrimas. Enrique y Ana no fueron más que unos simples vehículos de mensajes subliminales que arruinarían a nuestra generación,  son  los responsables directos de toda la cultura emo de nuestros días. 

Y todo empezó con la gallinita Cocoguagua.

Ana se levanta escuchando el canto de las gallinas (duerme al lado de un gallinero), de todas menos una, una gallinita triste que no pudo aprender la canción universal de las gallinas porque su madre la abandonó antes de poder enseñársela. ¿Qué le pasa a esa niña estúpida e insensible que está cantando tan contenta la historia de una gallina huérfana? Era chiquita y su mamá se fue, lloremos todos. ¿Quién fue el inepto que permitía que esta canción suene en las fiestas infantiles? Esta canción es a tristeza lo que La Cabra es al miedo irracional de que se aparezca el diablo. “De tristeza llora en su rincón” eso nadie me lo borra del alma.

De tristeza llora en su rinconCanta pollito deprimido, canta

Luego me vienen a contar la historia del “Amigo Félix” y con toda ingenuidad uno dice linda la cancioncita, el oso le cuenta al perro, los animales hablan, y se cuentan cosas y suena como que esta sí va a ser divertida pero no, porque el sol está triste y luego BAM “Amigo Félix, cuando llegues al cielo” ….noooooooo, ¡Félix está muerto! (twist a lo Sexto Sentido), se está yendo al cielo y no hay nada que podamos hacer al respecto y entonces con esta canción algo dentro de mí se quebró. Y luego ella quiere ir con él a jugar un ratito, no Ana, no puedes, no te mueras tú también por favor, queremos ver si tu mamá al final te compra o no esas botas que están rotas de tanto bailar.

Grupos de niños cantando felices que “Mambrú se fue a la guerra no sé cuando vendrá”, mocosos indolentes, el man no llega ni para las pascuas o Navidad, sólo llega un mensajero para informar a su familia cuando el pobre hombre muere. Y la triste y desgarradora historia de ese barco chiquitito que no podía navegar porque no sabía, y que pasó no días sino SEMANAS a la deriva en el mar, chupando sol, como si no hubiésemos tenido suficiente en la vida con la muerte de la mamá de Bambi y la dosis diaria de tristeza del tema de cierre de “El show de Porky”.

¿Y qué me dicen de la mítica y onírica “En el bosque de la China”? cuyas repercusiones psicológicas se alejan de la tristeza y nos llevan al plano de lo místico y sensual. Entonces, ¿la ubicación geográfica del bosque era China? ¿O el bosque le pertenecía a la misma china que se pierde dentro de su propio bosque? ¿Cómo hizo para comprarse un bosque? Yo quiero uno.

Esta china se pierde en su bosque lo cual es bastante raro, el narrador nos cuenta que él estaba perdido previamente en el mismo bosque de esta misma china, y como todos saben dos personas perdidas en un mismo bosque sin importar su espesura o longitud están destinadas a encontrarse.

Entonces como estaban perdidos se encuentran los dos. Claramente todo es simplemente un plan de este muchacho quien quiere seducir a la china en su propio bosque, nadie nos cuenta cómo llegó este muchacho al bosque, bien podía tratarse de un stalker que se metió en el bosque para luego hacer como que “casualmente” se encontraba con la china, es más ¿quién nos asegura que “el bosque” no es una analogía de otra cosa? Y lo peor de todo es que el stalker se sale con la suya, con algo de resistencia (pero no mucha) por parte de la china: “Yo que sí y ella que no”, discusión que se repite unas tres veces, pero al cabo fueron de “una opinión” (wink wink). Luego también hay una luna celosa y la trama se complica, pero ¿qué aprendimos del bosque de  la china? Que la luna tiene actitudes lesbianas y que si la china quiele comel la china come (aloz).

La china te espera en el bosque

Pero los traumas de mi infancia no fueron todos auspiciados por Enrique y Ana, también estaba por ejemplo Heidi, la dulce niña que vivía en la cabaña con su abuelo,  tenía una amiga paralítica y un amiguito analfabeto. La canción era lo mejor, “Abuelito dime tú” con una lírica inspirada en la ingenuidad y curiosidad de los niños, Heidi le preguntaba a su abuelo un montón de cosas, y es todo risas y diversión hasta que llegamos al final de la canción: “Abuelitooo, ¿dime cuándo tú vas a volver?” 

 ¡¿Qué?!   

Heidi ha estado hablando solita cual esquizofrénica todo este tiempo pues su abuelito no está ¿dónde se fue y cuándo? ¿Quién me asegura que se fue “a volver” y que no está muerto en alguna colina de Suiza? Tal vez Heidi piensa que su abuelo está en “la granja de abuelos” donde siempre tendrá mucho espacio para correr y ser feliz.

Mi corazón ya no soportaba que lo rompan de esa manera.

Soy tan feliz (dentro de mi cabeza)